Antiguas patrañas...

19 de mayo de 2011

Míra pa mí

No quedan muchas dudas acerca de las historias que irrumpen en mi cabeza día a día. Que si dudas de trabajo, que si futuro incierto, que si me arrepiento de mis acciones, que si no me gusta cómo piensan los demás... El caso es que siempre me he creido muy listo, y no lo soy. Soy tonto.
Soy muy tonto,y aún así, hay gente que de mí espera una respuesta válida, que esperan un comentario acertado. Eso ya hace tiempo que no pasa, porque ya no me creo tan listo. Porque soy tonto, y me muevo en medio de la tontería. Y me miran como si fuera yo el valiente que levanta la voz entre la multitud, o como algui a quien confiar tus bienes, tu futuro, tus dudas y tus movidas. Pero soy muy tonto, no deberíais esperar de mí una respuesta coherente o un alegato racional y emotivo. Posiblemente o no, casi indescriptiblemente, sólo huye de lo quiero contar o entender, de lo que quiero explicar y comprender... Quiero saber mejor las rutas de la buena vida por las que caminar y resucitar los buenos sueños y buenas maneras que conforman un espíritu sano y limpio. Dentro de mi tontería procuro buscar y erradicar cualquier laguna cognitiva y sentirme fuerte para responder, sentirme fuerte para hablar y sentirme seguro de mis "speeches". Quiero volver a ser astuto e inteligente, capaz de responder a mis mejores interlocutores, capaz de subsanar las dudas que hacia mi persona dirigen las más altas esferas de la razón y el amor.
Siendo tonto, el amor se libera con gran fuerza, fuerzas gravitatorias que convierten las arterias y las venas de mi corazón en fuertes canales de irrigación amorosa... Toda mi tonta sangre corre y ebulliciona, porque el amor y la razón por fín llegan al último asalto en pie y llenos de arañazos y rasguños. Hasta entonces, siendo tonto, no he sabido parar el combate a tiempo, y me he llevado las manos a la cabeza como un tonto en vez de actuar a tiempo y arreglar las abolladuras y magulladuras que me provoca mi propio ser. Siendo tonto, me enamoré. Siendo tonto, te sonreí. Siendo muy tonto, me levanté esta mañana a tu lado y me sentí feliz. Feliz de ser tonto, feliz de no ser demasiado listo. Qué demonios! Feliz de sentirme limpio. Feliz por tí. Grande felicidad, la de aquél que ama sin reparos y la del hombre que pisa fuerte para al fín cumplir con lo que un día prometió. Ser el hombre que te cante: "Negra, negra, que te quiero, goza, negra presuntuosa, mira, que me estoy muriendo, dame, vida de tu boca..." Ser un hombre bueno. Ser tu hombre bueno siempre que tú lo quieras. Porque soy tonto, pero tb soy bueno, recuerdas? Mil besos.

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Deberías de comentar esta gilipollez, al autor le va a hacer una ilusión increible...