Antiguas patrañas...

11 de diciembre de 2011

En la guerra

La clave es un buen servicio. Has de dar un buen servicio. Ese es tu cometido. Un buen servicio. He dicho, un buen servicio. Desde las más pequeñas arrugas en tu camisa o un pelo mal cortado, un asiento cómodo, un comedor acogedor, un buen café, una barra bien atendida... La barra siempre tiene que estar atendida. Si yo entro a un bar y nadie lo detecta, me siento extraño. Si me acerco a la barra mientras dos camareros cuchichean y ninguno hace el gesto por notar mi presencia, quizá me sienta ofendido. Porque soy gilipollas. Merezco una atención tan inmediata y efectiva que nodebería siquiera hacer el gesto de tragar saliva, pues algún lacayo menos afortunado se encargará servicialmente de secarle las babas. Si no te ponen un pinchín con la consumición, me sentiré discriminado obligatoriamente, porque nuevamente, soy gilipollas. Quizá los camareros no sean al 100 % gente entera, pero entiéndalos, deben de estar siempre a su altura a pesar de sus condiciones laborales y salariales. Trabajar más que casi ningún gremio, a opinión de muchos, y aguantar las memeces de gente que libra todo el fín de semana es un gran trabajo. Muchas veces he soñado con alguna película de esas que he visto, escenas de restaurantes, maîtres acompañando a los invitados a su mesa, y agasajándoles con su servicio. Siempre se premia al cocinero, y sus exquisitos platos, pero... Quién presenta y da forma a tal servicio? Ese hombre entiende de lo que te gusta, te hace sentir cómodo, te hace sentir bien... A mí ese tío o tía me hace disfrutar de lo que me ofrece. Es decir: Hola, buenas, déme de comer y de beber, y hágame pasar un buen rato en su casa. Un mensaje para todo el mundo. Dejad que os den de comer y de beber. Algunos lo queremos hacer bien.

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Deberías de comentar esta gilipollez, al autor le va a hacer una ilusión increible...