Antiguas patrañas...

27 de diciembre de 2011

Granada aturdidora

Siempre lo digo, ye muy bonito asemejar un sentimiento o un estado de ánimo con un tipo de música, o, en este caso, a un instrumento. Tengo un clarinete en mis oídos. Me hace sentir extraplanetario, silvestre, curioso... Me recuerda a ese musical que a veces cada cierto tiempo ponen en la dos, que es un lago o algo así, y hay un instrumento para cada animal, hay un pato, un cisne, un cazador... creo? Sí, ho, como la fábula de Pedro y el Lobo, o algo así... Pero en plan música clásica, de esa de la de los dibujos animados de antes. Es un poco absurdo, en el fondo, porque me apoyo en la fuerza de unas notas musicales o de un timbre determinado porque mis propias fuerzas no emiten toda la energía que deberían... Me apoyo en la imaginación porque la realidad no resulta tan reconfortante. La ténue compañía de un flexo halógeno, que ni siquiera gasta lo suficiente para sentirte honrado con su luz, y los sonidos de la calle son desesperantes, espeluznantes. A veces sueño con los capítulos de Heidi y Pedro, con paxarines cantando siempre y alimentos puros puros y tan puros, que mi pequeña mente los idealizaba como los mejores manjares del mundo. Y dejándome llevar por las músicas del mundo, paso de clarinetes a guitarras, panderos, voces, platos, bases, claves, grandes canciones en mil idiomas y de mil formas diferentes. Que tenga un poco de todo!! De nuevo mi romanticismo y yo, aquí solos en mi cuarto, lanzando mensajes absurdos al ciberespacio. Hoy soñaré de nuevo que viajo por todos los confines del universo. Y mañana, a pesar del jet lag, me enfrentaré a la realidad. Porque sigo siendo un super-mediocre-hombre. Suena igual según coloques cada nombre. A estúpido. One more time.

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Deberías de comentar esta gilipollez, al autor le va a hacer una ilusión increible...